viernes, 19 de febrero de 2016

Problemas Capitales - Parte 1


Era su primer día en la ciudad de Wellington, y Paris ya se encontraba nerviosa. Si bien era una adolescente de 17 años, sus ideas parecían las de una mujer madura, sin embargo nunca se animaba a expresar lo que sentía y eso la hacía ponerse de mal humor constantemente. Ya era la quinta vez que se mudaban de ciudad, debido al trabajo de sus padres, que debían viajar cada cierto tiempo. Acomodó sus lentes mientras el auto estacionaba en la puerta de su nuevo hogar, algo fastidiosa se bajó del mismo, y comenzó a descender las valijas, ayudando a sus padres. Victoria, su hermana menor de 15 años, estaba fascinada con la mudanza, y no paraba de correr de un lado para el otro llevándose todo a su paso. Su madre la retaba y le pedía por favor que colabore, pero parecía no escucharla. El resto del día continuó aburrido para Paris, ya que se la pasó acomodando todo en su nueva habitación, ordenando sus comics favoritos y no podía faltar su peluche Dakar, un oso panda regordete, arriba de su cama.

Al día siguiente, Paris se levanto extasiada porque recordó que su mascota, una perra dachshund llamada Roma, llegaba a vivir con ella; la extrañaba a pesar de que hacía solo un par de días no la veía, y eso le alcanzó para que su mañana se convierta en pura alegría. A las 3 de la tarde sonó el timbre, y Paris salió disparada hacia la puerta, pero al abrirla se apoderó de ella una gran decepción al ver que no era a su querida Roma la que traía el sonido del timbre, en su lugar se encontraba un hombre de unos 40 años, vestido casual, con una alegre sonrisa que cubría su rostro.

 – Hola, mi nombre es David, soy su vecino. Dijo el señor que parecía salido de una publicidad de bebidas.

Paris, con la mejor sonrisa fingida posible le estiró su mano y lo saludó, al mismo tiempo que su padre llegaba a recibir al nuevo vecino. Se quedaron charlando en la puerta un rato, y luego lo invitó a pasar a conocer su hogar. La joven decidió quedarse afuera sentada en la vereda esperando a que llegue su perrita.

Victoria ayudaba a su madre con la cocina, y observaba a su hermana mayor a través de la ventana, preguntándose porque hacía aproximadamente una hora que estaba sentada sola en la vereda. Un llamado de su padre la distrajo de sus pensamientos, y se dirigió al patio. Al llegar se puso a gritar de emoción ya que vió lo que él había instalado entre dos árboles del lugar; una hamaca paraguaya de color violeta, su favorito. No alcanzaron a decir palabra alguna que un alarido proveniente desde la calle les llamó la atención, era Paris, Roma había llegado. La tarde transcurrió tranquila, con Victoria en la hamaca descansando mirando el cielo y buscándole formas a las nubes, los padres yendo a trabajar, y Paris sacándose una infinidad de fotos junto a su perra, que parecía no entender mucho pero siempre dispuesta a participar de la sesión fotográfica que su dueña le hacía.

Unos días más tarde, la familia parecía adaptada al nuevo lugar, al nuevo barrio, y a las nuevas costumbres de este nuevo país a donde habían ido a vivir. Pero Paris sabía que faltaba algo, algo que la aterrorizaba, su último año de colegio estaba a la vuelta de la esquina, y sumado a eso que lo hacía especial, era en un país diferente, ajeno, y con compañeros que jamás en su vida había conocido, ni siquiera visto de pasada. Si bien se habían mudado varias veces, siempre era dentro del mismo país. Un par de días antes fue junto a su hermana a comprar las cosas para empezar las clases, Paris no era de esas jóvenes que querían todo de rosa, sino que prefería una carpeta negra y pegarle arriba fotos de su banda, o de osos pandas o de Dakar, y ya con un par de lápices y lapiceras le parecía suficiente para completar su cartuchera. Al contrario su hermana menor, se compraba lápices de todos los colores, separadores de los actores de moda y muchas cosas más que seguramente no usaría en todo el año. Al terminar las compras, se dirigieron a buscar a su madre al trabajo, que quedaba a unas cuadras del lugar, y juntas regresaron a su casa.

Finalmente llegó el gran y temido día para Paris, se levantó, cepilló sus dientes con cara de dormida, se peinó apurada, y bajó a desayunar. Victoria ya estaba vestida, peinada, y desayunando. Paris le dio un beso en la mejilla a su madre y otro a su padre,  y a Victoria le hizo una sonrisa tierna, esta vez no era fingida, después de todo, su hermanita era lo más lindo que tenía y la amaba más que nada en el mundo. Su padre al finalizar el desayuno las llevó al colegio, las saludó y las dos hermanas entraron por primera vez al Colegio Kingstown. Victoria se fijó sus horarios, y rápidamente se puso a charlar con un grupo de chicos y chicas que se encontraban leyendo el panel de noticias del salón principal, no los conocía pero ella era así, intrépida y sociable, nada la detenía. Por el contrario, Paris, se quedó inmóvil ante la avalancha de personas que circulaban por el colegio, con sus lentes puestos, el papel de los horarios en una mano, y la mochila en la otra; estaba lleno de personas pero ella se sentía sola, una soledad en medio de una multitud. Para salir de la timidez en el que se encontraba, se acomodó sus lentes, se fijó cuál era su primera clase y se dirigió a buscar el salón numero 8. No tardó nada en encontrarlo, ya que cerca de ella se situaba un indicador con la ubicación de los salones, y el de ella estaba a unos metros. Si bien el colegio desde afuera parecía normal, por dentro era inmenso, y cualquiera que fuese nuevo allí se perdería de no ser por las indicaciones que llenaban las paredes.

Al entrar al salón, ya había varias personas dentro, algunas paradas charlando, otras sentadas revisando el celular, por lo que Paris decidió sentarse en un banco del medio donde no había nadie, ni cosas sobre el. Miró el reloj y eran las 7:28, faltaban dos minutos para que el año escolar comenzase, y si bien se sentía demasiado nerviosa, había podido encontrar el aula rápidamente y el ambiente parecía agradable, y eso hacía que se encontrase un poco más tranquila. Cuando faltaba un minuto para dar comienzo a la clase, una joven de cabello oscuro, como la capa de Batman pensó Paris, siempre apegada a sus comics, entró y todos en el aula hicieron silencio. La chica sonrió y se sentó en un banco de la fila de adelante, pero antes al ver a Paris, la miró y le dijo:

– Vos debes ser la chica nueva, gusto en conocerte, me llamo London.



viernes, 12 de febrero de 2016

Reseña: Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario


Nombre original: The Chronicles of Narnia: The lion, the witch and the wardrobe

Autor: C. S. Lewis

Editorial: Destino

Número de páginas: 234










Sinopsis: Narnia…, un mundo congelado…, una tierra que aguarda su liberación.
Cuatro niños que viven en una casa solitaria descubren un armario que les sirve de puerta de acceso a Narnia, un país congelado en un invierno eterno y sin Navidad. Entonces, cumpliendo con las viejas profecías, los niños –junto con el león Aslan- serán los encargados de liberar al reino de la tiranía de la Bruja Blanca y recuperar el verano, la luz y la alegría para todos los habitantes de Narnia.  Narnia, la tierra donde todo puede suceder.















Pequeña biografía del autor: Clive Staples Lewis, nacido en Belfast (Irlanda del Norte) un 29 de noviembre de 1898  y fallecido en Oxford (Inglaterra) un 22 de noviembrede 1963, popularmente conocido como C. S. Lewis, y llamado Jack por sus amigos, fue un medievalista, apologista cristiano, crítico literario, novelista, académico, locutor de radio y ensayista británico, reconocido por sus novelas de ficción, especialmente por las Cartas del diablo a su sobrino, Las crónicas de Narnia y la Trilogía cósmica, y también por sus ensayos apologéticos (mayormente en forma de libro) como Mero Cristianismo, Milagros y El problema del dolor, entre otros. Las crónicas de Narnia son en total 7 libros, que según el autor deben leerse en el siguiente orden:

1. El sobrino del mago

2. El león, la bruja y el armario

3. El caballo y su muchacho

4. El príncipe Caspian

5. La travesía del Viajero del Alba

6. La silla de plata

7. La última batalla

      Opinión personal: Es uno de los primeros libros que leí, y la verdad me gustó bastante, la historia es atrapante desde el comienzo hasta el fin sin tener puntos lentos o aburridos en la trama. Personalmente me gustan las historias de fantasía y esta tiene varias cosas del género por lo que lo hace más entretenida. La trama principal se basa en los cuatros hermanos Pevensie, que deben cumplir con la profecía y lograr que Narnia pase del invierno eterno sin Navidad al calor del verano y el cielo despejado.


Con respecto a los personajes principales, se ve una evolución en las personalidades a medida que transcurre la historia, en el caso de los dos hermanos mayores (Peter y Susan) es más lineal ya que al ser más grandes tienen más claro sus pensamientos y sentimientos, aunque a decir verdad cualquier cambiaria al entrar a un armario que te lleva a un mundo nuevo. El caso de Edmund tal vez sea el de mayor evolución, empezando como un chico bastante antipático y pesimista, un tanto egoísta y celoso de sus hermanos, pero a medida que avanza la trama se va volviendo más humano, generoso y cálido sintiendo más respeto y admiración hacia sus hermanos. Y finalmente pero no menos importante, a mi parecer uno de los mejores personajes (junto a Aslan), la pequeña Lucy, ella es la que descubre junto a su hermano el reino de Narnia y la que comienza a dar rodaje a la trama, es una chica bastante dulce y agradable pero no por eso deja de ser directa cuando debe serlo aunque también algo inmadura e ingenua debido a su edad. Otro de los personajes principales es Aslan, león creador de Narnia, que ayuda a los hermanos en su cruzada para derrotar a la bruja. Después también el libro está lleno de diversos animales parlantes (zorros, castores, lobos, ratones) como también de seres mitológicos (faunos, centauros, enanos). La villana principal del libro es Jadis (La Bruja Blanca). También se encuentra entre los personajes secundarios pero de gran importancia, el Sr. Tumnus, un fauno, y el profesor Digory Kirke, un anciano que hospeda a los hermanos. Un dato curioso del libro es que a mitad de la trama aparece un personaje muy reconocido a darle obsequios de gran valor para el desarrollo de la historia.



Mi puntaje: 8.5/10