jueves, 13 de agosto de 2015

Te quiero


¿Sabemos que queremos realmente? A veces, decimos que queremos ir a tal lugar, queremos tal cosa, queremos a un/a chico/a nuevo/a, que queremos dejar de rendir para tirarnos a dormir. En esos casos, en la mayoría de las veces, lo que queremos es algo a corto plazo, algo que en poco tiempo podemos tener y al siguiente instante ya estar queriendo algo nuevo o algo más a mediano plazo. El punto es que siempre estamos queriendo algo o a alguien; el problema, o bueno el tema central, para no ser tan dramático, es qué pasa cuando queremos algo a futuro o que tal vez nunca podremos tener, es acá donde entra en conflicto el “quiero” con algo más, que es el “deseo”.

Todos sabemos, que querer y desear pueden sonar como algo semejante pero en realidad son dos palabras con significados diferentes. Como dijo J. J. Rousseau “Desear no es querer. Se desea lo que se sabe que no dura. Se quiere lo que se sabe que es eterno.” En este caso cuando deseamos algo a veces ni siquiera nos gusta o ni siquiera lo queremos, lo deseamos porque otro lo quiere o porque es algo prohibido o por diversas razones en general, por eso dice el autor que “se sabe que no dura” porque sabemos que ese deseo que sentimos al final de cuentas va a desaparecer una vez que consigamos obtener eso que deseamos; sin embargo hay que aclarar que en algunos casos cuando alguien desea algo, también lo quiere.

Por otra parte está el hecho de querer algo que no sabemos como es, por lo tanto, no hay que relacionar querer con gustar, porque puede ser que queramos algo pero que eso no nos guste, por ejemplo supongamos que alguien quiere ir a visitar un país europeo porque por fotos le pareció muy lindo o por comentarios de amigos o conocidos, pero al llegar mucho se da cuenta que no le gusta y/o no es como el se imaginaba o esperaba, acá el concepto de querer no se relaciona con gustar, al menos de manera positiva. De todas maneras generalmente uno cuando viaja a un lugar tan esperado, le termina gustando, pero hay casos en donde no y bueno es mejor saber que a veces querer algo y que efectivamente eso te guste, no van de la mano.

Resumiendo, tenemos el concepto de querer a corto plazo, que es rápidamente suplantado por querer algo nuevo o a mediano plazo. Luego está el querer a largo plazo, que no se relaciona con gustar, aunque en la mayoría de los casos sí, pero hay que tener en claro que no en todos. Y después no confundir querer con desear algo, desearlo es por poco tiempo, tal vez ni siquiera responde a nuestros intereses, en cambio querer realmente algo es hacerlo para siempre. El querer a algo o alguien para siempre se vincula a amigos, familia, alguna persona muy importante en la vida de uno, en relación a los objetos pueden ser preciados para uno por el valor que conllevan o porque simplemente uno los quiere.

Por eso cuando alguien te diga “te quiero”, no le creas, a menos que sea para siempre.


2 comentarios:

  1. Querer siempre, sin promesas de qué pasará. Querer en presente, porque el siempre sólo es una ínfima posibilidad intangible.
    Me ha gustado mucho la reflexión. Es buena, buena :)

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  2. Muchas gracias!! :) Tu comentario es bastante cierto también

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