miércoles, 7 de enero de 2015

El Alba

Caía desde lo más alto, los edificios de la gran ciudad pasaban frente  a él, como recuerdos llenos de energía. Sin embargo, no tenía miedo, en lugar de eso, sentía adrenalina ¿Sabía lo que ocurriría al final? Sí, tal vez por eso estaba feliz. Su rostro esbozo un leve sonrisa al recordar momentos de su infancia, no tendría más de 4 años, recostado en un césped verde, mirando el cielo, buscándole formas a las nubes, escuchando los ruidos que emitía aquel campo. Se vio alejado de sus memorias, para contemplar la caída. ¿Acabaría en algún momento? Sabía que sí. Ya no era el mismo que le temía a las alturas, o que se escondía cuando había un abismo. Había algo diferente, que lo impulso a dejarse caer, no como sinónimo de derrota, sino para realizar un salto, que lo eleve, ¿Un salto de fe, quizás? Comenzó a llover, las gotas golpeaban cada vez más fuerte, por la velocidad de la caída. Se limpió completamente, el agua servía para purificar, para eliminar cualquier rastro de su pasado. ¿Realmente quería olvidar? Claro que no, solo eliminar esos recuerdos que no servían, esas cosas que obstaculizaban su camino, como las piedras que detienen a los viajeros en su recorrido por las montañas. ¡Montañas! De pronto sus ojos se encendieron recordando aquellos paseos entre duros peñascos y malezas altas, otro recuerdo que lograba asomarse entre tantos que recorrían su cabeza a una velocidad parecida a la de la luz. Precisamente la luz de una farola, a lo alto de un almacén, fue lo que lo disperso de sus pensamientos, el asfalto estaba cerca de sus piernas, podía sentir la acera húmeda por la lluvia que bañaba la ciudad, ¿Estaba listo para el desenlace? Una parte tenía miedo, pero la otra sabía que debía ser así, debía dejarse llevar por lo que sentía. Finalmente el recorrido alcanzaba su fin, y solo lo separaban de la superficie escasos centímetros. La oscuridad se disperso, sus ojos se abrieron al ritmo del despertador, la alarma comenzó a sonar, y tuvo que levantarse. Sin embargo, sabía que ese día sería diferente. Sería un comienzo.

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